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DIARIO HOY.- El Cangejo Debilitó mi Cuerpo Fortaleció mi Alma



 

 

 

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Fernando Corredor Gaitán
Quién es: relacionista público, periodista, político y diplomático colombiano
El jueves pasado, Fernando Corredor conversó en la Casa de la Cultura con unas 40 personas sobre "el cangrejo", que es como él llama al cáncer. No imaginé que en una charla sobre el mal, que matará este año a unas 400 mil personas en el mundo, todos pasarían riendo, desde el saludo hasta la despedida.

"La idea de traerlo surgió hace un año en Bogotá, al ritmo de sus risas y carcajadas y al arrullo de unas copas de vino", contó el colombiano Alejandro Baraya, quien viven en Quito desde hace 34 años. Él con la ayuda de Mercedes y Silvia Uribe y el auspicio del Banco Pichincha, Diners Club Ecuador y del Grupo Pim"s organizaron el encuentro con Corredor, diplomático, exconcejal de Bogotá su ciudad natal, periodista y considerado y el relacionador público más influyente de su país.

Hace tres años y medio su vida dio un giro radical, tras recibir la noticia de que tenía cáncer de colon y una expectativa de vida de seis años. El momento más difícil para este hombre que ahora tiene 65 años, que no creía en Dios y había llevado una vida "desordenada", fue en diciembre pasado, cuando le comunicaron que estaba en la fase terminal, es decir que el cangrejo estaba por ganarle la batalla.

Tras superar la angustia, la rabia y el temor, tomó al cangrejo por las antenas, lo convirtió en su amigo y descubrió una receta simple y gratuita, que lo mantiene más vivo que nunca. Los ingredientes: fe, actitud positiva y humor, como cuenta en su libro Mi vida con el cangrejo.

Tampoco imaginé que al entrevistarlo contara cómo quiere que le den el último adiós y dijera que planea darle unos consejos a Dios, cuando parta al que llama el oriente eterno. Antes de la entrevista con VIDA DIARIA, en diálogo con un periodista no vidente de la Radio Municipal, dijo que le gustaría ser parte del cuerpo diplomático de su país en el Ecuador.

¿Has pedido ser parte del cuerpo diplomático de Colombia en el Ecuador?

Se ríe. A través de la emisora he dicho que ojalá nuestro presidente en Colombia escuchara la entrevista y, como he sido diplomático varias veces, se acordara de mí para que, de pronto, me nombre diplomático acá, porque estoy fascinado con Quito.

¿Cómo embajador?

No tanto, no, no. (risas)

Pero aquí, el presidente Rafael Correa llama "momias cocteleras" a los diplomáticos.

Respeto la opinión del señor presidente Correa, pero la diplomacia tiene una historia de 5 000 años antes de Cristo. Sin ella, se acaba la amistad entre los países.

¿Extrañas esa vida?

Ya no extraño nada, tengo un gran orgasmo que es el desapego, la enfermedad me convirtió en una persona que no pide sino que da gracias.

¿Eso logró el cáncer?

Sí, el cangrejo me cambió cambia la vida, es una enfermedad sensacional para el espíritu, me enseñó a aprender a morir, a aceptar la muerte con felicidad, pero hay que saberlo manejar. Ese es el mensaje que estoy regando por mi país y por el mundo…Es una guerra, acaba de salir el libro más importante sobre cáncer que he visto, es ya un bestseller en los EEUU y Europa, se llama El emperador de todos los males, escrito por un indio, que dice que le tenemos tanto miedo a la palabra cáncer y nunca se nos ocurre que nos dará.

¿Cuál es el motor que marca la diferencia entre Fernando Correador y quienes solo esperan la muerte?

Yo era ateo, no me volví creyente por miedo al cáncer sino porque esa levantada que tú dices, esa verraquera que siento no puede ser solo mía, es Dios que me levanta para ayudar, para contestar correos, para escribir mi libro.

¿Qué significa ese broche de cangrejo en tu chaqueta?

Un símbolo, al otro lo tengo acá (se toca la parte derecha del estómago y bromea). Son los dos cangrejitos que me acompañan.

¿Cómo está tu cangrejo?

Imposible saber, pero ya pedí cómo quiero mi entierro.

¿Es cierto que quieres una fiesta y que beban un licor llamado Corredor Especial?

Sí, sí, ya pedí que me lo preparen, es mi trago favoritos y está de moda otra vez en Bogotá, gracias a mí. (risas).

¿Qué tiene?

Ginebra, agua tónica y soda, se sirve con una rodaja grande de limón. Ya hiciste que me de ganas de uno, qué vaina. (risas).

¿Es verdad que quieres una fiesta?

Sí, con el Corredor Especial y las canciones "May Way", de Sinatra y "Candilejas", de Chaplin.

¿Listo para ir al oriente eterno como llamas a la muerte?

No, siento que me falta dar algo, pero no sé qué es, no es material. Aparento tener dinero pero no tengo un peso,   esta enfermedad nos saca del circuito profesional muy rápido. Vivo de lo que obtengo cuando amigos generosos me invitan a dar charlas en sus empresas y de pequeñas donaciones para animar a la gente. Pero, por si acaso, le he pedido a mi médico que no me deje sufrir, que si llego a la postración, hasta allí no más.

¿La eutanasia es tu opción?

Sí, claro, total. En Colombia hay una Fundación que se llama Para morir dignamente. Lo grave es que cuando eso sucede uno ya no tiene los sentidos, eso me da rabia, sé que nadie lo hará.

¿Lo has hablado con tu esposa y tus hijos?

Soy separado, a mis hijos les he dicho lo que quiero, pero sé que no lo harán; por tanto, hay que anticiparse, trataré de irme al oriente eterno sin sufrir.

¿Cómo te sientes?

Para el diagnóstico que tengo muy bien. Sin desconocer la parte científica y médica, son mi fe, mi positivismo y el amor de la gente que me rodea, los que me tienen así.

¿Ese es tu antídoto?

Mira, en algunos apartes del libro que mencioné dice lo que tú mencionaste, que el 80% de gente que oye cáncer se muere del susto, de la impresión, de la rabia, antes de tratarse. Le pasó a Steb Jobs, el hombre más rico del mundo quien no tuvo una actitud positiva, no como la del presidente Hugo Chávez (de Venezuela), que es grosera, hay que aliarse al enemigo, no decirle "te voy a ganar". No hay que retar a esas células que tiene vida y te matan.

¿Por qué le llamas cangrejo?

Porque en el horóscopo cáncer es el cangrejo, por eso mi libro se llama Mi vida con el cangrejo, a raíz del cual me invitan a conferencias, en las que digo que cáncer es una palabra mal posicionada, cangrejo suena bonito. Ya la gente está diciendo en Colombia tengo un cangrejo, en lugar de cáncer.

¿Qué recomiendas a quienes se dan por vencidos?

Tengo 65 años, soy mayor pero no viejo, pero no me someto a cirugías que alargan la vida pero el cáncer vuelve. Si son mayores de 65 les digo que busquen opciones para una vida más grata.

¿Cómo logras sonreir y hacer sonreir a la gente?

La fe, la actitud positiva y el amor de la gente son básicos, animo a la gente, le digo que el cáncer no es vergonzoso ni contagioso.

¿Cambiaste tu estilo de vida tras el diagnóstico?

Hice lo contrario, no di gusto a los médicos ni a miles de consejos. Decidí vivir lo más feliz que pueda y eso incluye el licor y la comida, que son un placer, pero sin excesos. No me privo de nada, te aseguro que la naturaleza del cangrejo es sabia, si me voy a tomar un vino o un ginebra, algo por dentro me dice no lo hagas y le hago caso, no me excedo porque me pierdo a mí mismo.

¿Cómo era tu vida antes?

Demasiado agitada, complicada, me he casado cuatro veces pero duré ocho años sin tomar una gota de licor, por un programa que me inventé cuando era ministro plenipotenciario en Buenos Aires. También fundé un grupo de alcohólicos anónimos en Colombia pero, a raíz del cáncer volví a tomar trago.

¿Por qué volviste a beber?

Porque, sin excederse, el licor es un placer para el espíritu.

¿Cómo ha cambiado tu vida?

Ya no le hago mal a nadie, tengo una sentencia de muerte temprana, el cáncer ha debilitado mi cuerpo pero ha fortalecido mi alma, mi espíritu.

Leí que piensas sugerirle a Dios ideas, ¿cuáles son?

Hablo con siempre con él, le digo mi viejito, usted nos hizo mal, la mayoría somos una porquería, quiero conversar largamente de eso.

¿Y si vas a l infierno?

Le mandaré un correo o le invitaré para que baje al infierno un ratico. (risas).

¿Tienes un epitafio?

Se los dije, por aquí vuelvo, para asustar a los enemigos y a las exnovias, pero saldrá en un anuncio porque no seré enterrado.

¿Tienes enemigos?

Claro, todos los hombres exitosos los tenemos, el éxito no perdona.



Así soy yo...

Tiene 40 años de carrera en relaciones públicas, es diplomático, político y periodista.

Mi vida con el cangrejo es un libro que escribió tras ser diagnosticado con un cáncer de colon incurable hasta el momento.

La obra ha tenido gran aceptación y ahora Corredor es invitado a dar charlas en empresas y entidades dentro y fuera de su país.

 


 

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