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La Casa de la Cultura Ecuatoriana se origina profundamente en las constantes de la vocación del hombre ecuatoriano - cultura y libertad
MATRIZ.-EXPOSICIÓN DE JOSÉ UNDA EN LA CCE



VIDEO DEL PINTOR JOSÉ UNDA PRODUCIDO POR LA UNIDAD DE TELEVISIÓN

La muestra LOS CONFINES DEL ARTE / VOZ KUÁNTICA del artista ecuatoriano José Unda, se expone en las salas Miguel de Santiago, Eduardo Kingman y Oswaldo Guayasamín de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.  Permanecerá abierta al público hasta el sábado 31 de julio.

 

La exposición comprende 60 obras en técnica mixta, óleo y acrílicos sobre tela y papel. En la propuesta de Unda se destaca su inclinación por lo abstracto. Colores, texturas, matices y lo simbólico conjugan con su cosmovisión ancestral. El artista recrea  la vida y la muerte, el tiempo y el espacio, el ser y la nada, lo orgánico, lo animal, lo vegetal. La muestra está estructurada en series distintas: voz kuántica, el laberinto del tao, fotones, danza cósmica y otros trabajos.

José Unda (Quito, 1948) ingresó a la Escuela de Bellas Artes a los 14 años.  Fue alumno de Oswaldo Viteri y asistente de Manuel Viola (en su paso por Ecuador).  Su producción pictórica se inicia a fines de los años 60. Formó parte del grupo Los cuatro mosqueteros (1969-1971), junto a Ramiro Jácome, Washington Iza y Nelson Román. Durante más de dos décadas vivió en Canadá, donde conoció la obra de Pollock, Robert Motherwel y Mark Rothko, entre otros.

En referencia a la obra de José Unda, Marco Antonio Rodríguez  sostiene: “El abstracto de Unda es una esplendorosa efusión exhalada desde lo más hondo de su inconsciente. Nada parecido en su abstracto (por denominar de algún modo su arte porque en la realidad es incasillable) a su pasmosa evolución de celebraciones antiguas y nuevas como el ser humano que forjan sus Series. Paraísos perdidos. Fecundación, amor, agonía, muerte y resucitación inacabables. Ecos de voces de nuestros antepasados más remotos y lenguajes del hoy y del mañana incierto. Destellos del zen fusionados con los de civilizaciones y culturas halladas por su sobrehumano oficio de minero del tiempo erigen su obra excepcional”.

NOCHE DE EXPOSICIÓN EN FOTOS DE IVAN MEJÍA

 ¿QUÉ DICE LA PRENSA SOBRE ESTA EXPOSICIÓN?

Ahoraenquito diario digital
Obras de Jorge Unda se expone en la CCE


Diario La Hora
Culto al inconsciente


Diario El Comercio
El pintor quiteño José Unda quiso ser científico y músico

 

Entrevista en Radio Casa de la Cultura por Laura Ríos

 JOSÉ UNDA, GENIO

Por: Marco Antonio Rodríguez*
analisis@hoy.com.ec
24/Julio/2010

Suelo llamar genio a José Unda porque lo es. Pero noto su molestia, cosa inusual, dada la profunda interacción humana que existe entre los dos. "Recién estoy empezando", me contesta, serio, convencido, desde todos los confines de su ser. No quiero volver a tratarlo de ese modo, pero regreso a su taller o, simplemente, converso con él, y su talento excepcional me fuerza otra vez a llamarle genio. Y obtengo como respuesta el mismo, redoblado, fastidio de su parte. Alega que sus amigos van a embromarle si escuchan mi trato. Ahora, está remetido en el pensamiento cuántico, y varias de las obras de su reciente ciclo atienden a su estudio en asunto tan apartado de nuestra miopía cultural.

Gracias a él, he conocido autores que han calado hondo en mi pensamiento. Y unos me han llevado a otros. La imagen prohibida, de Besançon; Gramáticas de la creación, de George Steiner; Un sabio no tiene ideas, de Françoise Jullien; Los sueños en la antigüedad tardía, de Patricia Cox Miller... Todos estos ensayos, de una u otra manera, han estallado en mí y me han llevado a la convicción de la nimiedad de mis conocimientos. Estudié Filosofía en la histórica Facultad de San Gregorio. A ese espacio, creía deberle mucho; pero Unda me llevó a una terrible desazón: lo poco o nada que sé. Por cierto, mis venerables maestros tampoco me hablaron del Tao o del Zen, disciplinas que el maestro Unda profundiza con rigor; así como nuestro ancestralismo. Impensable que no lo hubiera hecho, amando como ama las raíces que vertebran nuestro ser histórico.

Su exposición, inaugurada en estos días en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, quedará prendida en la retina del tiempo. James Hillman, crítico alemán, dijo en Hannover que el "abstracto de Unda es uno de los más sabios de nuestro tiempo, pues fusiona profundidad y belleza". Pero a Unda, le importan un bledo elogios, fama, dinero. Solo su arte: nada más, nadie más, ni siquiera él mismo. Al escribir esta nota, pensé en tantos intelectuales forcejeando por alcanzar halagos, inflando sus pechos vacíos, enviando sus lamentables ridículums vítae con inacabables dedicatorias a diestro y siniestro por todo el planeta en pos de algún mísero favor. Como esperanzador contrapunto, llenó mi memoria José Unda levantándose muy temprano por las mañanas, delante de los libros aglomerados sobre sus mesas, sus papeles, telas, óleos, espátulas, pinceles…, diciéndole al dios de la creación su plegaria de artista consumado: nuestra hambre cotidiana, dánosla hoy…
Para bien de la especie humana, hay seres que son la transparencia encarnada. El resto queda para el anecdotario de un país que sigue a los tumbos, de espaldas a la historia del mundo.

* Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana

 

 

 


 

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